Blogia
De Quimeras y Ensoñaciones

El hombre y el perro

Los ojos fijos en el suelo, con la cabeza inclinada hacia delante, las manos entrecruzadas sobre las piernas, unos pasos que se acercan y hombre levanta la cabeza, está empezando a caer la lluvia otra vez. Los pasos no se paran, miran hacia el hombre sentado en el banco, pero no se paran y desaparecen.
Y de nuevo el viejo queda en la soledad de su parque vacío, en el fondo, lejos del camino.
Hace frío, y la gente se esconde en sus casas, llueve y el viejo sigue solo, con su mirada en el suelo como queriendo hablarle, sobre el banco mojado del parque, un parque con bancos, sin hierba, con barro y arena, como un oasis en medio de la ciudad asfaltada.
Y el perro vagabundo del barrio, gordo y sucio, se acerca al viejo solo y se queda con él, sentado sobre el barro y mirando para el suelo.
Va oscureciéndose el cielo de nubes negras, y ellos dos siguen allí, sentados sobre el banco y el barro, hasta que…. ¡Quién sabe hasta cuando!
El perro vagabundo, cansado, se levanta y se va cansinamente sin mirar hacia atrás, el viejo solo no quiere hacerle hoy caricias ni darle de comer y llueve, debajo de ese camión se está seco, creo que es la hora de dormir para el perro.
Y el hombre se levanta, coge su bastón, que se le escurre y cae en el barro, se agacha a recogerlo, lo limpia con sus manos que se llenan de barro y se va.

1 comentario

white -

La lentitud de años vividos y no deseados.
Saluditos